Una paciente de aproximadamente 60 años acudió a consulta preocupada por la marcación progresiva de las líneas marioneta, una zona que puede aportar al rostro una apariencia más cansada, descendida o envejecida. Su objetivo era mejorar el aspecto de esta área sin cambiar sus rasgos ni perder naturalidad. Durante la valoración médica se observó una pérdida de soporte y calidad tisular en la zona perioral inferior, por lo que se planteó un tratamiento con inductores de colágeno mediante técnica con cánula, orientado a estimular de forma progresiva la firmeza de la piel y mejorar la transición entre la comisura labial y el mentón. Se realizaron tres sesiones, consiguiendo en el control posterior una suavización visible de las líneas marioneta y una mejoría general de la zona, manteniendo un resultado discreto, armónico y acorde con la expresión facial de la paciente. Este caso refleja la importancia de una valoración médica personalizada para elegir el tratamiento más adecuado según la edad, la estructura facial y las necesidades reales de cada paciente.