Paciente femenina de aproximadamente 38 años que acudió a consulta preocupada por el hundimiento en la zona de las ojeras, lo que le generaba una apariencia de cansancio constante a pesar de encontrarse bien, con el objetivo de mejorar la luminosidad y el aspecto de su mirada sin alterar sus rasgos. Tras la valoración médica, se identificó un surco nasoyugal marcado asociado a pérdida de volumen en la zona periocular, por lo que se planteó un tratamiento con ácido hialurónico enfocado en restaurar el soporte y mejorar la transición entre el párpado inferior y la mejilla. El procedimiento se realizó en una única sesión mediante la aplicación cuidadosa del producto con cánula, permitiendo una distribución homogénea y respetuosa con la anatomía de la zona; el resultado fue inmediato, observándose una mejoría del surco, una mirada más descansada y una integración natural del tratamiento sin aportar volumen excesivo. Este caso refleja cómo un abordaje personalizado puede mejorar la expresión facial de forma sutil, manteniendo siempre la armonía y naturalidad del rostro.