Paciente masculino de aproximadamente 36 años que acude a consulta con el objetivo de mejorar el aspecto de hundimiento en la zona del pómulo, lo que contribuía a acentuar la ojera y el surco nasogeniano, generando una apariencia de cansancio. Tras la valoración médica se identificó una falta de soporte estructural en el tercio medio facial, por lo que se planteó un abordaje mediante infiltración de ácido hialurónico para restaurar de forma sutil el volumen y mejorar la proyección del pómulo, respetando en todo momento la anatomía y las características masculinas del rostro. El tratamiento se realizó en una única sesión mediante microinyecciones estratégicas, buscando no solo aportar soporte sino también mejorar la calidad cutánea de la zona. El resultado fue inmediato, observándose una mayor uniformidad, una ligera mejora en la transición entre pómulo y ojera y un aspecto más descansado y equilibrado, manteniendo siempre un resultado natural. Este caso refleja la importancia de un enfoque personalizado y preciso para conseguir mejoras armónicas sin alterar la expresión del paciente.