Paciente masculino de aproximadamente 76 años que acude a consulta preocupado por la pérdida progresiva de volumen en la región temporal, lo que le generaba un aspecto hundido y una desestructuración visible del tercio superior facial, aportando una imagen más envejecida y menos armónica; su objetivo era recuperar el soporte en esta zona para mejorar la transición entre el tercio superior y medio del rostro sin modificar su expresión ni perder naturalidad. Tras una valoración médica detallada, se identificó una atrofia grasa y ósea propia del envejecimiento que justificaba la pérdida de soporte en la fosa temporal, por lo que se planteó un tratamiento de restauración volumétrica mediante la colocación de ácido hialurónico, aplicado cuidadosamente con cánula en plano profundo para garantizar seguridad y una distribución homogénea del producto. El procedimiento se realizó en una única sesión, permitiendo reposicionar los tejidos y devolver continuidad al contorno facial, con un resultado inmediato caracterizado por una mejora en la proyección y estructura de la región temporal, logrando un aspecto más equilibrado, descansado y acorde a su edad. Este caso refleja cómo un abordaje personalizado, basado en el conocimiento anatómico y la planificación precisa, permite obtener resultados naturales y progresivos, respetando siempre la identidad del paciente.