Paciente femenina de 38 años acude a consulta preocupada por la presencia de cicatrices superficiales de acné localizadas principalmente en la zona periocular y temporal, que generaban una textura irregular de la piel y un aspecto menos uniforme del rostro; su objetivo era mejorar la calidad cutánea, suavizar estas irregularidades y conseguir una piel más lisa y homogénea sin recurrir a procedimientos invasivos. Tras la valoración médica se identificó que se trataba de cicatrices superficiales con alteración de la textura, siendo una candidata adecuada para un enfoque regenerativo basado en la estimulación biológica de la piel, por lo que se propuso un tratamiento con plasma rico en plaquetas. Se realizaron 3 sesiones mediante la obtención de plasma autólogo a partir de una pequeña extracción sanguínea, su posterior centrifugación y la aplicación intradérmica mediante microinyecciones en las zonas afectadas, con el objetivo de activar la regeneración celular y la producción de colágeno. A lo largo de las semanas se observó una mejora progresiva de la textura cutánea, con una reducción visible de la apariencia de las cicatrices y una piel más uniforme y luminosa, manteniendo siempre un resultado natural. Este caso refleja cómo un abordaje personalizado y basado en la medicina regenerativa permite mejorar la calidad de la piel respetando su estructura y ofreciendo resultados progresivos y armónicos.