Paciente femenina de aproximadamente 35 años que acude a consulta preocupada por la aparición progresiva de líneas de expresión en la frente, especialmente visibles al gesticular, que comenzaban a marcarse incluso en reposo; su objetivo principal era suavizar estas arrugas y prevenir su evolución sin perder naturalidad ni expresión facial, por lo que tras una valoración médica detallada se le planteó un tratamiento con toxina botulínica adaptado a su anatomía y dinámica facial, aplicado de forma precisa para relajar la musculatura sin bloquear la expresión, logrando en un único tratamiento una mejora visible y progresiva en apenas 15 días, con una frente más lisa, armónica y descansada, manteniendo la gesticulación natural y respetando siempre la individualidad del rostro, lo que refuerza la importancia de un enfoque personalizado en medicina estética.