Paciente masculino de 43 años que acude a consulta preocupado por la presencia de líneas de expresión marcadas en el entrecejo, las cuales aportaban un aspecto de tensión o enfado incluso en reposo. Su principal objetivo era suavizar esta marcación, buscando un resultado natural que mejorara su expresión facial sin alterar sus rasgos. Tras la valoración médica, se planteó un tratamiento con toxina botulínica como opción adecuada para relajar la musculatura de forma controlada. El procedimiento se realizó mediante microinyecciones en puntos estratégicos de la zona, siendo un tratamiento rápido y bien tolerado. A los 21 días se observó una disminución visible de las líneas en el entrecejo, con una expresión más relajada y equilibrada, manteniendo la naturalidad del rostro. Este tipo de abordaje permite no solo mejorar la apariencia actual, sino también prevenir la profundización de las arrugas, siempre desde un enfoque personalizado y adaptado a cada paciente.